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1 de Mayo 2015                                               

El 5 de mayo es el día oficial elegido por la Organización Mundial de la Salud para su campaña anual Salve vidas: límpiese las manos.

          Antes de estrechar la mano a alguien, a lo mejor te gustaría pensártelo dos veces. ¿Estás seguro de que esa persona tiene las manos limpias? ¿O de que tus propias manos lo están? ¿Acabas de tocar algún objeto que pueda contener altos niveles de bacterias? (Probablemente sí). ¿Con qué frecuencia nos lavamos las manos después de ir al baño? Si crees que estas preguntas solo conciernen a los más paranoicos, piénsalo dos veces. Si trabajas en un hospital o residencia de la tercera edad, o simplemente pasas gran parte de tu tiempo en uno de estos centros sanitarios, estas preguntas son incluso más importantes para ti. El hecho es que, en algún momento de nuestras vidas, cualquiera de nosotros visitará un hospital al menos una vez. Si el hospital no posee un programa de higiene de manos de calidad, las posibilidades de que enfermes por solo visitar el hospital se incrementan bastante. 
           La realidad es que la higiene de manos siempre ha sido un problema. A veces nos olvidamos de que uno de los gestos más simples, a la vez que importantes y fundamentales, es el de lavarnos las manos.  Incluso si trabajas en una oficina en lugar de un hospital, tu teclado y tu ratón están seguramente contaminados con algún tipo de bacteria patógena[1]. De hecho, son con diferencia las partes más sucias en cualquier oficina, convirtiéndolos en una fuente potencial de transmisión de organismos patógenos que provocan enfermedades.
           ¿Con qué frecuencia usamos un gel desinfectante de manos? ¿Somos conscientes realmente de cuántos objetos contaminados tocamos a lo largo del día? ¿Y la cara? ¿Alguna vez te has parado a pensar cuántas veces al día te la tocas? En un día normal, probablemente te tocas la cara más de 23 veces cada hora. Esa fue la media que un grupo de estudiantes de medicina se tocó la cara durante un estudio de observación del comportamiento[2]. Tu boca, nariz y ojos son membranas mucosas que normalmente están colonizas por un gran número de bacterias[3].
          Hace poco dos estudios realizados en Dinamarca[4] desvelaron que un preocupante número de personas no se lava las manos después de usar el baño. Uno de los estudios, llevado a cabo en un hospital, concluyó que solo el 30% de los pacientes realmente se lavó las manos tras ir al baño. Todavía peor, más de un tercio de los trabajadores del hospital no se lavó las manos tras usar el baño. Sólo el 65,5% realmente lo hizo.
           Si pensamos en la importancia de un buen lavado de manos, creeríamos que esta práctica se lleva realizando siglos. Sin embargo, fue hace solo 150 años cuando el médico austríaco Ignaz Semmelweis se percató de que el hecho de que los médicos no se lavaran las manos tenía una influencia directa sobre las muertes en hospitales por fiebre de parto. En ese momento recomendó que los médicos se lavaran las manos. Sin embargo, Semmelweis fue ridiculizado por esta observación y enviado a un manicomio por culpa de su fuerte convicción personal. Murió dos semanas después de ser ingresado, probablemente a causa de una paliza que le propinó el personal de hospital.
           Semmelweis se atrevió a retar a la industria médica de aquellos tiempos y se topó con una fuerte reacción en su contra. Desde entonces, a esa reacción se la conoce como “El reflejo Semmelweis” y todavía hoy tiene relevancia en el sector de la atención sanitaria actual. Sin embargo, gracias a la osadía de Semmelweis, hoy en día sabemos que existen los gérmenes y somos conscientes de la importancia de lavarnos las manos. Pero no deberíamos olvidar nunca la historia de Semmelweis. Si le hubiesen escuchado en aquella época, se hubieran podido salvar muchas vidas con el simple gesto de lavarse las manos. Incluso en la actualidad se realizan estudios que demuestran que aún es necesaria una educación directa para la higiene de manos[5]. Los estudios demuestran que los residentes de los hogares de la tercera edad son conscientes de la importancia de la higiene de manos, pero que existen algunas barreras que les impiden realizar este proceso, como por ejemplo la inaccesibilidad a productos de aseo.  
          Hoy más que nunca, la higiene de manos tiene una importancia vital. Con brotes como el del ébola, entre otros, el nivel de concienciación para mantener unas manos limpias debería ser mucho más alto. Por este motivo, la Organización Mundial de la Salud lanzó en 2009 la campaña Salve vidas: lávese las manos como parte de un programa que empezó hace 10 años: Una atención limpia es una atención más segura. El próximo 5 de mayo tú también puedes contribuir a sensibilizar sobre la importancia de unas manos limpias.
           Por favor, comparte este artículo con tus amigos en tus redes sociales. Tú también puedes salvar vidas lavándote las manos e informando a los demás para que hagan lo mismo.

Referencias

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